La huelga de los funcionarios de prisiones belgas obliga a 180 militares a cubrir sus funciones

Por el momento, los militares deberán asistir a la Policía federal y a la Cruz Roja en las prisiones Lantinhuelga-funcionarios-prisiones-belgas (este de Bélgica), Saint-Gilles y Forest (ambas en Bruselas) para garantizar derechos fundamentales de los reclusos ante la falta de personal, como el reparto de comidas y medicamentos o el acceso a las duchas o a los patios, aunque los soldados no tendrán que ocuparse de la vigilancia ni portarán armas de fuego.

Inicialmente se han asignado para estas tareas a seis pelotones de 30 hombres cada uno que acudirán progresivamente a los centros donde no haya suficientes agentes penitenciarios para hacerse cargo de sus funciones. Con esta iniciativa se pretende aliviar a los policías desbordados que sustituyen a los guardas de prisiones desde hace dos semanas y mejorar las condiciones de detención de los internos, “muy difíciles” ante la escasez de personal.

La huelga viene motivada por el desacuerdo de los guardias de prisiones, que se quejan de falta de efectivos y salarios bajos, y que rechazaron masivamente el último acuerdo entre sus representantes sindicales y el Gobierno belga, que contemplaba entre otros aspectos contratar a más trabajadores y congelar los recortes. Los agentes de Lantin (este) indicaron que rechazaron el acuerdo con el Gobierno federal porque les obligaba a trabajar con un 10 % menos de personal, y argumentaron que deben hacerse cargo de 580 internos cuando la capacidad está limitada a 340 personas y que sólo hay tres agentes por cada 80 detenidos.

El Estado belga ha sido condenado ya tres veces por los tribunales por las condiciones en que se encuentran los detenidos desde el inicio de la huelga, entre ellas la imposibilidad de salir de sus celdas y darse una ducha, comidas servidas únicamente una vez al día, falta de ropa limpia o visitas suprimidas.

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