Piden que los funcionarios de Enfermería se incluyan en el Grupo A-1

El Sindicato de Enfermería SATSE ha iniciado el nuevo año inundando las redes sociales con la campaña
“Para 2017 quiero…” con el fin de hacer llegar a los responsables sanitarios las principales demandas y cuestiones pendientes aún de resolver para estos profesionales.  Según esta organización sindical, 2016 ha sido un año marcado por la ausencia del Gobierno central y la inacción política que ha hecho que sigamos igual que antes, o incluso peor, dada la magnitud de los recortes realizados en Sanidad durante los años de crisis. Un año en el que no se han dado respuesta a las urgentes necesidades de los profesionales de Enfermería y Fisioterapia.

Entre las principales reivindicaciones de las enfermeras se encuentra la de que se incluya a los funcionarios de Enfermería en el Grupo A-1 de los empleados públicos. Una medida que supondría un aumento de 1.500 euros en su sueldo base al año. Actualmente, según los baremos marcados por Hacienda, un funcionario del grupo A-1 tiene un sueldo base de 14.824,22 euros mientras que para uno del grupo A-2 es de 13.035,60 euros. Las diferencias entre estas categorías también se trasladan a las retribuciones por los trienios. Cada año el grupo A-1 cobra por un trienio 570,12 euros y por el grupo A-2 472,66 euros.

Para comprender esta diferencia hay que remontarse a 2007, cuando se aprobó el Estatuto Básico del Empleado Público que modificaba las categorías de los funcionarios en función de la formación y las adaptaba a la nueva realidad educativa creada con la desaparición de las licenciaturas y las diplomaturas a favor de los grados universitarios.

Se marcaba entonces una división del Grupo A, entre A-1 y A-2, categoría a la que solo pueden acceder graduados. La propia ley, y su posterior versión de 2015, señalan que la división de estas categorías es transitoria. Una definición a la que se aferra Rafael Reig, secretario de Acción Sindical de Satse, que afirma que “no se sostiene que sigan manteniendo las diferencias entre licenciados y diplomados cuando ya todo el mundo es graduado”. Para ilustrarlo pone un ejemplo: “Si un periodista es contratado por un servicio de salud tendrá categoría A-1, mientras que un enfermero sigue siendo A-2”.

La reivindicación de Satse es que se igualen estas categorías en el sueldo base, pero que se establezcan tramos de aumentos por formación o responsabilidad. “En ningún caso decimos que un enfermero cobre lo que un médico, pero sí que tenga la misma categoría”, explica Reig. Para el sindicalista, la diferencia del sueldo tiene que venir en los complementos y no en la base, “que debe ser igual para todos porque todos son graduados”.

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