Se incrementan las agresiones contra los agentes forestales y medioambientales

La foto de la cabeza del lobo cortada en un coche oficial de un Agente del Medio Natural en Asturias ha sido el último detonantelobodecapitado que ha saltado la voz de alarma a nivel nacional de una situación que el cuerpo de policía medioambiental lleva sufriendo desde hace tiempo. Detrás de este delito se encuentra una larga lista de amenazas y agresiones cada vez más frecuentes como intentos de atropello, quemas de vehículos, pintadas en las casas, etc. de los forestales, que día a día han de enfrentarse a ello sin saber bien de dónde le vienen y por qué.  Para AGUMPA, la Asociación profesional de agentes forestales de Asturias, todo esto deja constancia de la desprotección absoluta en la que desarrollan su trabajo (servicios en solitario, ausencia de aparcamientos adecuados para sus vehículos, carencia de medios de autoprotección, falta de geolocalización de los Agentes, no integración en el 112, etc).

Según la Asociación Española de Agentes Forestales, AEAFMA, en 2016 ha habido un incremento de cerca del 50% de las agresiones graves hacia sus personas y ha solicitado al Ministerio del Interior que les provea de sprays y chalecos antibalas y anticorte, y sobre todo formación para poder gestionar las situaciones de tensión que están viviendo cada vez másfrecuentemente.

Los motivos del incremento de estos incidentes amenazadores contra los funcionarios medioambientales no tienen fácil explicación, según el presidente de AGUMPA, Manuel Fernández Fabian. En una entrevista en Gente Radio, Fernández cree que estos hechos singularmente desagradables están poniendo de manifiesto el reflejo de un ambiente de tensión, un malestar de ganaderos y otros profesionales del sector contra las actuaciones políticas, que utilizan estas agresiones contra los agentes forestales como formas de presión.

El presidente de AGUMPA considera que “en el ejercicio de las funciones de policía medioambiental parece que va implícito aceptar una cierta tirantez al encargarnos de hacer cumplir la ley, lo que provoca que las personas que no lo hacen y reciben sanciones vean en nuestra profesión la cara visible de una situación que no les favorece, contra la que pueden actuar”. Y añade “somos funcionarios al servicio de la sociedad, pero visto el tono en el que están tomando los acontecimientos y visto que la administración no está respondiendo como debiera a las demandas que estamos solicitando nadie puede decir hasta dónde pueden llegar estas situaciones de violencia cada vez más frecuentes”.

 

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